
Casi 200 participantes, una pregunta al día y una activación interna muy estructurada. Así es como lo hicieron y esto es lo que puedes replicar.
En la CAF de la Loire, el objetivo no era solo ofrecer una actividad "agradable" para Navidad. El equipo quería evolucionar de un formato físico hacia una animación más digital, manteniendo siempre el espíritu de convivencia. Con un reto importante: involucrar a equipos con hábitos digitales muy heterogéneos.
La elección fue un sistema muy sencillo: un calendario de Adviento digital, en forma de cuestionario (quiz) interno en Scorecast Business. Una mecánica corta y repetitiva que se integra de forma natural en la rutina de diciembre.
El dispositivo se basa en una regla fácil de entender: una pregunta al día. Sin instrucciones largas, sin un "gran evento" que luego pierde fuerza. Se responde en menos de un minuto y se vuelve al día siguiente.Es precisamente este ritmo lo que marca la diferencia: transforma la animación en una cita diaria, mucho más fácil de adoptar que una acción puntual.
Las preguntas se diseñaron en torno a elementos internos: conocimientos vinculados al organismo, cifras clave, información del informe de actividad... La idea no era hacer un quiz "universal", sino un contenido que apelara a los equipos y pusiera en valor a la organización.Esta elección tiene un doble efecto: hace que el juego sea más relevante y crea ocasiones sencillas para compartir referentes comunes (sin caer en un formato unidireccional o autoritario).
El quiz no habría tenido el mismo impacto sin una activación sólida. En la CAF de la Loire, la adopción se trabajó como un proceso de onboarding:
Otro factor que impulsó claramente el compromiso fueron los premios. El principio era sencillo y motivador: la posibilidad de ganar algo cada día vinculado a la participación. Los empleados lo valoraron positivamente, convirtiendo el quiz en un momento esperado del día.
Con Scorecast Business, este tipo de mecánica es fácil de implementar: puedes asociar un premio a un día (o a una pregunta), comunicarlo en tus mensajes internos y mantener una dinámica constante sin complicar la logística.
La iniciativa reunió a 197 participantes. Pero más allá de la cifra, instauró una dinámica sencilla: un reto amigable y un pequeño ritual diario.Los premios también actuaron como aceleradores: fueron muy apreciados y reforzaron la motivación para participar con regularidad.Finalmente, destacar a los mejores jugadores (el top 3) permitió cerrar la operación con un toque de reconocimiento interno, coherente con el espíritu de la actividad.
Este caso de éxito demuestra que una animación digital puede ser cercana y funcionar en entornos reales, incluso en una organización pública, siempre que se cuide el formato, el contenido y, sobre todo, la activación.
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